Posteado por: Thalia Ehrlich Garduño | 23/06/2011

Cántico del Dios escondido, II-6

 

 

Estos pobres ojos míos, cuando los creabas,

cogiendo de la profundidad con la mano abierta,

en la Eterna mirada pensabas, arrebatado por las aguas enormes,

y decías: Me voy a humillar, hermano mío, me voy a humillar,

no dejaré nunca tus ojos solitarios: primero me ocultaré en la Cruz;

luego con el Pan, en el trigo maduro.

 Por eso pienso: te has humillado tanto para no dejarme solo en el universo,

para alejar mis hombros de la cruz y mis ojos de la angustia.

 

Karol Wojtyta

Bendiciones…

 

 

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