Posteado por: Thalia Ehrlich Garduño | 07/03/2009

De la mano de la Bella María

 

La Hermosa María del Tepeyac.bmp 

Todo cristiano es un hijo de María.

Ella se encarga de presentarnos ante su Hijo Jesús

La Gloria del hijo es la honra de la madre.

Los hijos se parecen más a su madre

cuanto más reflejan en su vida las virtudes de ésta.

Todo cristiano es un hijo de María

y debe de reflejarlo en el cumplimiento de sus obligaciones de cristiano.

Ella se encargará de llevarnos a Jesús.
Cristo no podía dejarnos al final de su vida un regalo más precioso

que el de su Madre.

Cuando una persona se acerca a los últimos momentos de su vida,

piensa en las cosas más entrañables,

las que quisiera llevar consigo más allá de la muerte.

Jesús lo que más quería y lo que más tenía

como propio era su Madre.

Refiriéndose a Juan, nos dijo a todos nosotros:

"Ahí os dejo cuanto de más preciado tengo sobre la tierra".

No nos quiere dejar huérfanos.

Una madre es indispensable

y María es insustituible en nuestra vida de cristianos.
¿Para qué nos dejó a María?

Ciertamente para que la veneremos:

Desde ahora dichosa me llamarán todas las generaciones (Lc. 1,48);

para que la honremos como la bendita entre las mujeres

(Lc. 1,42).

Pero sobre todo porque María ha sido elegida

para traer a la existencia humana al Hijo de Dios

y llevar a los hombres a Jesús.

A Jesús por María.

La Virgen María es un camino seguro

que conduce certera y rápidamente al Señor.

¿Quién mejor que nuestra Madre María

puede guiarnos a la presencia de su Hijo Divino?

Existe un vínculo indisoluble entre Madre e Hijo.

Estar con la Madre es estar con el Hijo.

La Devoción a María no consiste en la contemplación extasiada

de las múltiples pinturas realizadas por los mejores pinceles.

María no es sólo una obra de arte en el museo de la historia de los hombres.

Si queremos amar y venerar a María,

tenemos que reproducir la imagen de María en nuestro corazón y en la vida.

Admirar todas las maravillas

que en Ella ha realizado el Todopoderoso es laudable;

pero la Devoción va más allá del gozo de una contemplación estética.

Se trata de imitar su vida,

que es el mejor modo de ser discípulos de Cristo.

La luz que proyecta la Virgen

es como el resplandor que emite la luna: refleja la luz del Sol.
Todo cristiano es un discípulo de Cristo.

En la escuela de Jesús, María es Discípula aventajada

y al mismo tiempo Maestra por concesión del único Maestro.

María es la cantera de las virtudes de Cristo.

Acerquémonos a Ella para construir nuestra santidad

con las piedras vivas de sus virtudes.

 

Fuente: Espacio del Sr. Lastiesas

 

Bendiciones…

 

Contemplar a Cristo con los ojos de la Bella María

 

 

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