Posteado por: Thalia Ehrlich Garduño | 05/04/2007

‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’

(Catequesis del Papa Juan Pablo II, 23 abril, 1997)

 

Por: Thalia Ehrlich Garduño

Juan, al recordar la presencia de la Bella María y de las otras mujeres al pie de la Cruz de Cristo, nos narra: Jesús, viendo a su Madre y junto a Ella al Discípulo a quien amaba, dice a su Madre: ‘Mujer he ahí a tu hijo’. Luego dice al Discípulo: ‘He ahí a tu Madre’  (Jn. 19,26-27).

Estas palabras que son conmovedoras forman una ‘escena de revelación’, revelan los sentimientos muy profundos del Hijo de Dios en su agonía y entrañan una gran riqueza para la Fe y la espiritualidad de los cristianos.

A veces estas palabras han sido interpretadas únicamente como una manifestación de la piedad filial de Jesús hacia la Joven de Nazaret, confiada a su Discípulo amado, van más allá de ver con quién se queda su Madre,

De este modo, al leer con atención este texto, confirmada por la interpretación del Magisterio y toda la Iglesia, con esta doble entrega de Jesús, nos pone en uno de los hechos más importantes para comprender el papel de la Bella María dentro del Plan de Salvación.

Las palabras de Cristo agonizando, en verdad, revelan que su esencial intención, no es confiar a la Hermosa María a Juan, sino entregar al Discípulo a su Madre María, dándole una nueva Misión Materna.

La palabra Mujer, que usa el Hijo de la Bella María también en las bodas de Caná es para llevar a su Madre María a una nueva dimensión de su Misión de Madre, aquí las palabras del Salvador no son sólo un fruto de Amor de Hijo hacia su Madre, sino que se sitúan en un plano más elevado.

La muerte de Jesús, aunque causa un gran dolor en la Doncella de Nazaret, no cambia su vida cotidiana, pues al comenzar su vida pública, Jesús tiene que dejar sola a su Madre en Nazaret.

La presencia a pie de la Cruz de su pariente María de Cleofás nos deja ver que sea posible que tuviera buena relación con sus familiares, entre los cuales podía haber encontrado amparo después de la muerte de su Hijo.

Las palabras del Hijo de Dios, por el contrario toman su sentido más auténtico en el marco del Plan de Salvación. Dichas en el momento de su Sacrificio redentor, esta circunstancia les da un valor más alto.

                                Continuará…

 

Feliz Jueves Santo. Bendiciones…

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